domingo, 9 de diciembre de 2012

Génesis

En un principio a él le pareció todo muy irreal, surrealista. En el cielo convivían nubes blancas y negras, el sol y la tormenta. Días tropicales que cambiaban minuto a minuto comandados de algún modo por un ser superior. 
Nunca pudo acostumbrarse a eso. A disfrutar del sol, ni a soportar la tormenta. Y es que siempre que parecía que el sol estaría allí por un buen tiempo, de repente aparecían esas sombras que lo ocultaban de golpe.
Necesitó alejarse de ese mundo, y cuando Dios le preguntó si sería feliz en otro, él no supo qué responder. Solamente tenía la certeza de que ya no podía tolerarlo.

Luego de muchos años regresó, y perdonó a Dios por la forma en que se había comportado con él en el pasado. Pero sabía que las cosas no serían iguales. Nunca lo son.